El punto de quiebre

Casi siempre parte igual

Nadie busca un abogado por gusto. Se busca cuando algo ya se torció, o cuando se ve venir. Estas tres son las que más nos llegan.

Estructura societaria

«Tenía un amigo abogado que me veía las cosas»

Te armó la junta de accionistas y el conservador la rechazó. Ahora hay que rehacer todo, con la operación detenida y el plazo encima.

Contratos y proveedores

«Firmé y recién ahora leí la letra chica»

El proveedor incumplió, el contrato no te protege y descubres que la cláusula que importaba no estaba. Se puede recuperar, pero cuesta más que haberlo revisado antes.

Negociación

«Me senté solo y al frente había seis abogados»

Saliste de esa reunión sintiendo que nada quedó a tu favor. No era falta de argumentos: era falta de alguien de tu lado en la mesa.

Cómo trabajamos

Nos enfocamos en entenderte

Comprendemos tu negocio y lo vemos como algo global. Tu empresa no debería tener que coordinar a sus abogados: muchas trabajan con distintos asesores para sus contratos, para lo tributario y para los juicios.

Sin planes

Ni básico ni premium

No hay niveles ni cupos que se te acaben a mitad de mes. Tienes un estudio disponible, y punto. Lo que cambia entre un cliente y otro es cuánto trabajo hay, no cuánto acceso tienes.

Disponibilidad

Siempre contestamos tus preguntas

La duda del martes por la mañana antes de firmar, la llamada antes de responderle a un proveedor, la revisión rápida de un anexo. Eso es la relación.

Trabajo

Tarifa preferente por lo que sí toma trabajo

Escrituras, constituciones, juicios, operaciones. Se cotizan aparte y siempre bajo tarifa de mercado, con el valor acordado por escrito antes de empezar. Nunca te llega una sorpresa.

Para la mayoría de las empresas, estén recién ordenándose, creciendo o ya consolidadas, tener un área legal interna no es rentable ni se justifica. La necesidad de contar con abogados, en cambio, es constante. Nosotros nos integramos como tu área legal de confianza, pero fuera de tu planilla.

Escríbenos